Que Dios cuide el andar de Junior Caminero. La tercera base de Tampa Bay y en República Dominicana del Escogido está siguiendo y superando los pasos de muchos grandes peloteros a sus 23 años, cuando la mayoría de los aspirantes todavía están en las ligas menores.
Uno celebra, pero también reza. Caminero está dando señales de pelotero grande: poder en el bate, templo de tercera base y una presencia que ya no cabe en la etiqueta de promesa. Además de una humildad y sentido del humor que hasta los liceístas pudieron perdonarle el tablazo que les pegó en el Quisqueya.
Caminero tiene ese tipo de talento que pone a soñar a un país entero. Cada batazo suyo parece que escribe una historia inédita. pero el beisbol Está lleno de carreras que no se pierden por falta de swing, sino por decisiones fuera del terreno.
Por eso, con respeto y con una sonrisa medio nerviosa, hay que decirlo: que Dios le cuide la salud, las rodillas, los hombros, la vista y también las amistades. Que lo aleje de los excesos, de los aduladores, de los líos innecesarios y de cualquier amor a destiempo que pueda convertir una carrera brillante en un triste titular. Que no le tome gusto a los vicios que otros peloteros colocaron en su informe de exploración, como la capacidad de trasnocharse; tomar carretera borracho a las 3:00 de la mañana; tomarle amor a las sustancias prohibidas, o ganar reputación de abusador de mujeres… esas carreras no duraron.
Caminero tiene talentoedad y le favorece el escenario. Ahora necesita juicio. Aprender en cabeza ajena. Porque el mejor jonrón será el que le permitirá llegar limpio, sano y con reputación a la grandeza.
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