Eran las ocho de la mañana del 30 de junio de 1976 cuando entraba en servicio el tramo de autopista entre La Jonquera i Le Boulou que conectaba la península con el resto de Europa. De ello se cumplió la pasada semana medio siglo. La consecuencia inmediata fue la progresiva desaparición de las colas kilométricas de vehículos en la N-II hasta ese momento única forma de cruzar la frontera por La Jonquera. Faltaban 20 años para que los acuerdos de Schengen fijasen fronteras europeas en detrimento de las estatales haciendo que controles policiales y aduanas no estuvieran al menos visibles. El concepto jurídico de frontera no es, ni mucho menos, una broma y su sentido posesivo institucional abarcaba otros ámbitos. Sin ir más lejos en el arcén de la AP-7 sobre el puente de la Tordera, fronteras entre Barcelona y Girona antaño se veía a un caballero elegantemente vestido fuera del coche oficial. Era el gobernador civil que estaba esperando al ministro o subsecretario de turno que venia de de visita para recibirlo oficialmente en el límite de la provincia.
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