13/07/2026 a las 12:31h.
Sentado en la rambla de Almería dialogo con mi amigo Gabriel. «¿De dónde tomarán el agua para apagar el fuego de Los Gallardos y Bédar?». «Del mar». No quedo conforme y pienso que también puede ser del pantano del Almanzora. Dice que queda lejos y trato de convencerlo.
El pasado sábado encontré la respuesta: el agua la toman de la piscina de Los Gallardos. Entonces me alegré mucho de haber colaborado. En esta piscina no se agota el agua.
Los Gallardos es uno de los diez pueblos que son abastecidos con agua procedente del pantano del Almanzora, que a su vez la recibe del pantano del Negratín, en Granada. Imagino que del Negratín saldrá agua continuamente, para después de recorrer 120 kilómetros hasta llegar al de Almanzora, y de ahí a la piscina de Los Gallardos.
Cuando en 1981 llegué al cerro Jabalcón (1.494 metros de altitud) encontré una hermosa corriente de agua, formada por los ríos Guadiana Menor, Castril, Guardal y Pozo Alcón. Todos unidos. Pensaba en la forma de llevar aquella agua al pantano del Almanzora. Puesto de pie a su orilla me puse a proyectar. Teníamos que subir el agua a 250 metros: por la teoría de vasos comunicantes llegaría hasta Hijate (974 metros de altitud), donde se encuentra el límite de las vertientes atlántica y mediterránea. Desde aquí iría cuesta abajo, hasta el pantano del Almanzora. Mandé esta crónica a José María Aznar, que nombró a Benigno Blanco para encargarse de hacerlo. Tubos de diez metros de largo y uno de diámetro llegaron de Jundi (Álava). Los regantes de Pulpí pusieron el dinero para hacer la obra. En 2004 el agua ya pasaba del Negratín al Almanzora, y desde entonces riega los campos de Pulpí y abastece a diez pueblos, entre ellos Bédar y Los Gallardos.
Lo que no se me ocurrió pensar es que esa agua iba a servir para apagar un fuego infernal. Qué obra más importante hicimos entre todos. Con razón decimos que conviene ampliarla a toda España. Cuanto antes, mejor.
Diego Alonso Berbel. Almería
Distintos y distantes
Los que pensamos que Feijóo no solo no se había confundido al plantear debates ideológicos en temas como la protección a la maternidad, el absentismo laboral, la inmigración ilegal o la ocupación de viviendas, sino que fue un acierto, estamos satisfechos por la confirmación de que su presentación ha sido intencionada: presentar un debate temas que preocupan a una ciudadanía que no está nada de acuerdo con la izquierda social y política.
No tenemos que pedir perdón por pensar de forma distinta y distante de socialistas, comunistas y demás grupos de izquierda radical. No tienen la exclusiva de la razón.
Juan Luis Ayás. Valencia
Derechos sin abusos
«Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar». Es un refrán que retoma una realidad visible. Vivimos en una época donde se ha instalado la cultura de exigir absolutamente todo: ayudas, privilegios, subvenciones o favores, muchas veces sin esfuerzo ni agradecimiento. Pedir se ha convertido, para muchos, en una costumbre; dar, en una obligación ajena. Una sociedad sana no puede sostenerse únicamente sobre derechos reclamados, sino también sobre deberes asumidos. La solidaridad es necesaria, especialmente con quienes realmente la necesitan, pero no debe confundirse con el abuso o la dependencia permanente. La verdadera virtud no está en negar ayuda por egoísmo, sino en saber distinguir entre necesidad y oportunismo.
Beneharo Guijarro. Santa Cruz de Tenerife
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