David Grohl ha entrado en el escenario, se ha colocado frente al micrófono y, antes de detonar Toda mi vida’ y El pretendientesin ningún saludo, ha dado un alarido salvaje. Y así ha pasado dos horas y 20 minutos, despellejándose la garganta en el concierto que Foo Fighters han ofrecido esta noche en loco genialuna descarga emocional que decenas de miles de fans han festejado y compartido con brazos en alto y estribillos más gritados que cantados.
Ha sido durante la primera jornada del festival madrileño, que este año celebra su décimo aniversario con un ambicioso cartel y que espera reunir a más de 55.000 personas diarias hasta el sábado. Este miércoles, Wolf Alice, The War on Drugs y The Warning también firmaron algunos de los conciertos más destacados del arranque del festival.
La frustración, la venganza, la angustia o la rabia han sido combustibles habituales del rock. Foo Fighters han cementado su música con historias de resistencia, superación y reivindicación personal frente a los problemas y frente al mundo, pero David Grohl siempre ha querido introducir un mensaje positivo en ellas. kurt cobainarquetipo del escepticismo de los años 90, decía que tener ilusión es de idiotas. Dave Grohl, ex batería de Nirvana y estrella sin miedo al éxito, se ha esforzado desde el 5 de abril de 1994 por tener ilusión y por huir de las sensaciones tóxicas. Las canciones que han retumbado esta noche en un aire denso de 30 gradosos estaban inflamadas en llamas, pero no han sido canciones enfadadas; Nadie debería perder el tiempo buscando en ellas algún rastro de violencia ni mucho menos la palabra odio.
Dave Grohl puede tener motivos para sentir frustración, angustia o rabiay ahora los tiene, pero incluso en este momento oscuro ha transmitido vitalidad y celebración con sus vigorosos élnos para las masas: desde las primeras canciones de su carrera, la simpática Esta es una llamada o la balada Maravilla (“La compuse en los tiempos de Nirvana, la tocaba muy bajito porque tenía a Kurt durmiendo al lado en el sofá”, explicó), al rock de siempre (Actores apilados, mi héroe, Ruedas …) y la herencia grunge (aprender a volar, Llave inglesa, Fugarse o las apoteósicas Lo mejor de ti y eternamente).
Foo Fighters, durante su concierto de este miércoles en el Mad Cool de Madrid.
Han sido años turbulentos para el bonachón guitarrista y cantante de Seattle. En marzo de 2022 murió repentinamente la batería del grupo, su íntimo amigo Taylor Hawkinsen cuyo cadáver fueron encontradas 10 sustancias estimulantes diferentes (a él le dedicó Aurora); y en julio de ese año falleció su madre, a la que estaba muy unida. Por otro lado, en septiembre de 2024 confesó en redes sociales que había tenido una hija en una relación extramatrimonial, lo que provocó la tercera suspensión de una gira de Foo Fighters en cuatro años, tras las cancelaciones por el covid y por la muerte del batería.
El resultado discográfico de estos años convulsos han sido dos álbumes estupendos que han recuperado la inspiración del grupo: el emocionante Pero estamos aquí (2023) y el muy crudo y volcánico Tu juguete favoritopublicado hace tres meses. Estos dos nuevos discos han sacado al grupo de un bache creativo de más de una década, pero en su actuación de esta noche los han obviado, y se han dedicado a reivindicar a Foo Fighters como unidad de desplazamiento durante más de 30 años. En su larga actuación, la tercera del grupo en Madrid en este siglo, han encadenado sin descanso canciones de sus 10 álbumes anteriores, un tornado de rock gigante que daba vueltas en torno a la distorsión de sus tres guitarras eléctricas, que ejecutaban los ‘riffs’ como hachazos, y una batería que tocaba como Animal de los Muppets.
Así que Dave Goghl, en un mal momento personal y cuando su grupo amenazaba con convertirse en un paquidermo rehén de la nostalgia de sus viejos fans, ha hecho lo que mejor sabe, cantar sobre resistencia, superación y reivindicación personal con un torbellino de adrenalina capaz de levantar un coche del suelo. Y sus fans, antiguos o nuevos, han recibido ese legado también como un acto de demanda: en un mundo desprovisto de las viejas estructuras en el que el reguetón se mide en estadios, muchos han parecido encontrar en estos Foo Fighters vertiginosos una gran revancha del rock y de los guitarrazos como una cruzada moral, como un dogma: como algo bueno y necesario. Y así han cantado: despellejándose la garganta.
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