Xbox acaba de anunciar la mayor reestructuración de su historia. La división de videojuegos de Microsoft eliminará aproximadamente 3.200 puestos de trabajo a lo largo del ejercicio fiscal 2027, de los que unos 1.600 se ejecutarán de manera inmediata. Además, cuatro estudios abandonarán la compañía, otro podría seguir el mismo camino y la organización iniciará una profunda transformación interna bajo el nombre de «Resetting XBOX», un plan con el que su nueva CEO, Asha Sharma, pretende reconducir un negocio que, según reconoce la propia compañía, atraviesa un momento muy delicado.
Las medidas afectan prácticamente a toda la organización. Compulsion Games y Double Fine Productions volverán a operar como estudios independientesrecuperando la gestión de sus respectivas propiedades intelectuales y recibiendo financiación para desarrollar sus próximos proyectos. Por su parte, Ninja Theory y Undead Labs pasarán a manos de nuevos propietariosaunque conservarán el respaldo económico necesario para completar Senua y State of Decay 3. A ello se suma la Incertidumbre sobre Arkane Lyon, cuyo futuro dependerá ahora del proceso de consultas abierto en Francia para estudiar distintas alternativas estratégicas. Microsoft también lo ha confirmado recortes en Activision, Bethesda/ZeniMax, Blizzard, King, Mojang y Xbox Game Studiosaunque asegura que ninguno de los juegos propios anunciados públicamente ha sido cancelado como consecuencia de esta reestructuración.
Más allá de la magnitud de los despidos, el comunicado firmado por Sharma llama la atención por su franqueza. La directiva reconoce abiertamente que «el negocio de Xbox no está sano» y admite que la división opera con márgenes entre tres y diez veces inferiores a los de otras compañías comparables del sector. Según explica, Xbox afrontó la actual generación de consolas con una base instalada menor que la de sus principales competidores y una estructura de costes demasiado elevada. La apuesta por Game Pass, la estrategia multiplataforma y la rápida expansión mediante adquisiciones generaron valor, afirma, pero no crecieron al ritmo esperado, mientras el negocio tradicional continuaba debilitándose.
Ese reconocimiento resulta especialmente significativo porque pone negro sobre blanco algunas de las dudas que han acompañado a la estrategia de Xbox durante los últimos años. Microsoft invirtió decenas de millas de millones de dólares en la compra de estudios como Bethesda y Activision Blizzard, amplió de forma constante su catálogo first party y reforzó Game Pass como eje central de su estrategia. Sin embargo, según reconoce ahora la propia compañía, el crecimiento esperado nunca llegó a compensar el incremento de costos, lo que llevó a seguir incorporando equipos, inversión y tiempo con la esperanza de obtener un resultado diferente.
Este es un correo electrónico importante que envié hoy a todos los empleados de XBOX:
Equipo,
Estamos iniciando la reestructuración más significativa en la historia de XBOX. Después de una cuidadosa consideración, tomé la difícil decisión de reducir nuestro equipo en aproximadamente 3200 personas durante el año fiscal 27. Esto incluirá…
– Asha (@asha_shar) 6 de julio de 2026
El «reinicio» anunciado por Sharma no se limita, por tanto, a reducir plantilla. Xbox también finge simplificar su estructura interna, eliminando niveles de gestión para acelerar la toma de decisiones y mejorar la eficiencia. La compañía quiere reducir el número máximo de escalones jerárquicos hasta cinco —e incluso tres en algunos casos—, reorganizar sus equipos alrededor de responsables con mayor capacidad de decisión y disminuir un 50 % el gasto en proveedores externos. Además, Mojang y King pasarán a depender directamente de la CEO, mientras que Helen Chiang asumirá el nuevo cargo de directora de operaciones (COO), con responsabilidad sobre contenido, hardware, plataforma y servicios.
Aunque el anuncio supone un punto de inflexión, no puede entenderse como una decisión aislada. Desde la llegada de Asha Sharma a la dirección de Xbox, la compañía ha ido dando señales de que se preparaba para una profunda reorganización. El cambio de liderazgo, la revisión de la estrategia de la división y los mensajes sobre la necesidad de simplificar la organización ya apuntaban hacia un escenario muy distinto al de los últimos años. Los despidos y la reorganización de estudios representan, en ese sentido, la materialización de ese cambio de rumbo.
La gran incógnita es si este plan permitirá recuperar el crecimiento de Xbox. Sharma sostiene que el objetivo no es construir una compañía más pequeña, sino una organización más eficiente, capaz de competir en un mercado que define como inmerso en «la mayor crisis del hardware de su historia». También asegura que Microsoft mantendrá durante este año uno de los mayores niveles de inversión de la historia de la división, aunque con un enfoque mucho más selectivo y disciplinado.
Sea cual sea el resultado, este anuncio marca un antes y un después para Xbox. Durante buena parte de la última década, la estrategia de la división pasó por crecer mediante adquisiciones, ampliar continuamente su estructura y construir un ecosistema cada vez más amplio alrededor de Game Pass. Ahora, Microsoft apuesta justo por el camino contrario: simplificar la organización, desprenderse de parte de sus estudios y concentrar los recursos en menos proyectos, con la esperanza de devolver una Xbox a la senda del crecimiento a partir de 2027.
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