Cada día que pasa se incrementa exponencialmente la cantidad de datos que se manejan para dar satisfacción a los millones de usuarios mundiales que los solicitan a través de las distintas redes de interconexión y que también aportan vía fotografías, vídeos u otras formas de … comunicación, y no digamos últimamente con el desarrollo de las distintas versiones de la inteligencia artificial.
De forma eufemista de habla de la «nube» como lugar donde van a parar, en un sencillo ejemplo, las fotografías y vídeos que realizamos con nuestros teléfonos móviles, como queriendo señalar que están en el aire, que no ocupan lugar o espacio, cuando la realidad es que se almacenan, junto con otras informaciones, en bancos de datos de las distintas compañías que operan en este campo, instalados en enormes construcciones que necesitan ingentes cantidades de electricidad y de agua para su conservación y mantenimiento.
Edward Lorenz acuñó el término «efecto mariposa» (el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas), para señalar que en un sistema interconexionado una pequeña variación puede provocar consecuencias impredecibles pudiendo llegar al caos.
Puede que no estemos muy lejos de que la fotografía que una persona haga a su mascota y la envíe a la «nube» cause el derrumbe y desequilibrio del sistema y provoque una crisis mundial mayor que la gran depresión derivada de la crisis financiera del año 29 del siglo pasado. J. Daniel Rodríguez Encabo. Soria
latinos
Leo ABC desde niño. Era el diario preferido de mi abuelo, en Lorca, provincia de Murcia. Lo leo mucho más a gusto que otros periódicos por diferentes motivos. Uno es que es un diario culto: en él escribe mucha gente que tiene un castellano magnífico, y en general nadie que lo tenga malo. Pero parece que en latín es otra cosa. Hace ya años que mostráis a todos los lectores un error que chirría en la conciencia lingüística de cualquier alumno mediano de bachillerato. No me explico que perdure tanto. Hay una columna titulada El espectador en Barcino. Ningún alumno de primero de latín cometería un fallo tan gordo pasado el primer mes de clase. «In» rige ablativo. Es inimaginable construirlo con un nominativo. Se me hace difícil imaginar un error equiparable en gramática española, tal vez «el coche grandes», o más bien ya algo como «el coche grandábamos». Eso en latín se puede decir de dos maneras. La más clásica y antigua sería Spectator in Barcinone. (De Barcino, -onis, tercera declinación). Hubo después una forma más popular: Barcinona, de la primera declinación. Así que también se podría decir Espectador en Barcinona. Insisto en que, como profesor de lengua española, suelo disfrutar leyéndoos. Y como espectador en Barcinone, porque aquí os leo. Así que siguió así, en lo demás. Y, si es posible, hizod llegar de mi parte un saludo especial a Ramón Palomar y Rebeca Argudo. Juan Pablo García Borrón. Barcelona
Fuente original: Ver noticia original
