En Nintendo no se descansa ni en verano. Fieles al compromiso de publicar al menos un nuevo videojuego de producción propia cada mes, la factoría japonesa lleva años siendo la desarrolladora más prolífica del sector. Esta práctica puede tener sus riesgos, pero también es un motor que obliga a la compañía con sede en Kioto a experimentar con sus sagas más conocidas. Esto es justamente lo que plantean con su segundo gran lanzamiento para este mes de julio, Asaltantes Splatoonun título que ofrece un nuevo enfoque sobre la premisa ya de por sí original de esta franquicia tan querida.
Sobre el papel, Asaltantes Splatoon es lo que se conoce como un escindires decir, una entrega alternativa a los títulos numerados que conforman la saga principal; Sin embargo, tras sumergirnos durante más diez horas en el juego, consideramos que esa etiqueta se queda pequeña comparada con lo que realmente propone. Más que nada porque, seguramente, más de uno querrá que la franquicia adopte a partir de ahora las ideas que este nuevo título para Nintendo Switch 2 pone sobre la mesa.
La etiqueta de ‘spin-off’ le queda muy pequeña en comparación con todo lo que el título propone y ofrece
Asaltantes Splatoon Sigue siendo ese juego de acción que sustituye las balas por pintura, pero en este caso no se centra en la vertiente multijugador competitiva como las entregas anteriores, sino que presenta una dinámica de juego diseñada para jugar tanto en solitario como de forma cooperativa. De forma muy resumida, la idea aquí es ir superando niveles repletos de enemigos mientras se van adquiriendo armas y equipo que mejoran de forma permanente las capacidades de nuestro personaje. Para aquellas personas versadas en el medio interactivo, se podría decir que su dinámica recuerda a la de sagas como diablos, Destino oh Tierras fronterizas.
Para aquellas personas a las que Splatoon siempre les he llamado la atención, pero no tienen costumbre de jugar a juegos multijugador competitivos, esta nueva iteración es el juego que estaban esperando. Ahí siguen todas las piezas que han convertido a esta franquicia en una de las sagas de referencia de Nintendo, pero encajadas dentro de una experiencia que puede jugarse en pequeñas dosis y sin necesidad de cuadrar horarios —pero que también ofrece una importante experiencia cooperativa para hasta cuatro jugadores—.
El juego no se centra en el multijugador competitivo, sino que está diseñado para jugar en solitario o de forma cooperativa.
La premisa tiene su miga. Resulta que las integrantes del Clan Surimi, la banda de música que ya apareció en Splatoon 3se ha estrellado en las islas Espiralita, un misterioso archipiélago rodeado de niebla y misterio. El jugador, en la piel de un/a mecanista, debe ayudar al trío de músicos a salir con vida de este particular Triángulo de las Bermudas, pero para hacerlo debe ir recolectando tesoros a medida que explora las islas. Cada incursión es una misión que puede durar desde unos pocos minutos hasta más de media hora y, cada retorno a la base de operaciones es una oportunidad para mejorar atributos, armas, artilugios y hasta la propia base.
Aquellos aficionados que lleven tiempo siguiendo la saga habrán pensado automáticamente en el modo “Salmon Run” presente en Splatoon 2 y que también consistía en sobrevivir a hordas de salmónidos —como se conoce a las criaturas antagonistas—. Básicamente, esa modalidad es la base de esta nueva entrega, pero aquí se encuentra potenciada desde todas sus vertientes. El equipo liderado por el productor japonés Seita Inoue, no se ha conformado con repetir una fórmula ya existente, sino que ha dado forma a un título impecable desde el punto de vista de su diseño jugable.

El equipo liderado por el productor japonés Seita Inoue ha dado forma a un título impecable desde el punto de vista jugable.
Entre los ingredientes que convierten a Asaltantes Splatoon en una experiencia adictiva —siempre en el buen sentido— está su dificultad perfectamente ajustada, un sistema de progresión claro y profundo al mismo tiempo, unas opciones de personalización que tienen un impacto real en las partidas y, finalmente, un equilibrio muy bueno entre las armas, los artilugios y las habilidades de las que dispone el jugador. Si bien la dificultad me ha parecido sorprendentemente elevada en algunos niveles, el hecho de que el juego no penaliza las derrotas, y que siempre haya espacio para mejorar atributos y probar nuevas combinaciones, consigue que avanzar sea un reto que atrapa.
De la misma manera que Nintendo ha experimentado con la fórmula Splatoonen esta nueva entrega se invita al jugador a experimentar con las herramientas que el juego pone sobre la mesa. Una de las habilidades más llamativas es el ataque especial que el jugador puede activar según el acompañante del Clan Surimi que haya escogido. Por otro lado, el hecho de ir siempre acompañados de un robot ayudante introduce también otras mecánicas interesantes, como la posibilidad de un salto que funciona muy bien como movimiento evasivo, entre otras estrategias. Mención aparte para el sistema de control, como siempre muy centrado en el uso del giroscopio del mando, y también como de costumbre, perfectamente ajustado.

Dificultad, progresión y personalización están perfectamente afinadas y lo convierten en el gran referente de la acción en Nintendo Switch 2.
Las tanganas que se llegan a montar en algunos niveles con decenas de enemigos que abalanzan a por nosotros llaman realmente la atención, y no tanto por el hecho de que el juego proponga nada nuevo desde el punto de vista visual, sino por la gran fluidez con la que todo se mueve en pantalla. En ese sentido, si bien el juego no aparentemente ofrece un gran salto técnico, sí que demuestra una gran solvencia al presentar un apartado técnico fluido y con un diseño artístico que nunca se ha visto de forma más nítida en la saga. El diseño de protagonistas y enemigos, la arquitectura de la base —y cómo va creciendo—, el cambio progresivo entre los diferentes escenarios y, también un enfoque musical lleno de ritmos tribales, diferencian a esta de otras entregas con una ambientación más urbana.
Tanto en solitario como en cooperativo para hasta cuatro jugadores (local o en línea) este Asaltantes Splatoon es una bomba a nivel jugable. Dificultad, progresión y personalización están perfectamente afinadas y convierten a este título en el gran referente del género de la acción en Nintendo Switch 2. Puede que a algunos les decepcionase que esta nueva entrega fuese un escindir y no una entrega principal, pero lo cierto es que, etiquetas aparte, esta es una de las mejores entregas de la franquicia y un nuevo imprescindible de la consola.
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