28/07/2026
Actualizado a las 20:39h.
La presencia de Felipe VI en Lima para asistir a la toma de posesión de Keiko Fujimori vuelve a evidenciar una anomalía en nuestra política exterior. El Rey cumple con su función de representar a España, pero lo hace acompañado únicamente por una secretaría. … de Estado, una representación gubernamental menor para un acto de máxima importancia en un país hispanoamericano. No es un episodio aislado, sino un patrón consolidado durante los años de Pedro Sánchez. Cuando acceden al poder ideológicamente próximos gobiernos, el presidente o sus ministros despliegan una intensa actividad diplomática. En cambio, cuando los nuevos ejecutivos pertenecen al centroderecha o la derecha, el interés oficial se diluye hasta rozar el desdén. Esa diplomacia de afinidades personales tiene un costo creciente. Iberoamérica ha experimentado un claro giro político y España corre el riesgo de quedar cada vez más aislada por una estrategia condicionada por la ideología. La influencia española se resiente allí donde debería prevalecer el interés nacional sobre cualquier preferencia partidista.
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