15/07/2026 a las 12:34h.
La condena a David Sánchez, embozado como ‘David Azagra’ para evitar que lo relacionaran con su hermano, presidente del Gobierno, evidencia lo que los ciudadanos pacenses, en la realidad de toda España, sospechaban: la creación de una plaza a medida en la Diputación de Badajoz no fue un trámite administrativo, sino un ejercicio despótico de poder. Para David Sánchez esta resolución supone un varapalo judicial que lo inhabilita durante nueve años para empleo o cargo público por cooperar en un delito de prevaricación. Para Miguel Gallardo, presidente de la Diputación Provincial en el momento de los hechos, el ejemplar fallo se traduce en una condena de dieciocho años de inhabilitación por prevaricación, corroborando la instrumentalización de una institución pública buscando el beneficio particular al orquestar este grosero enchufe.
En cualquier democracia digna de ese nombre, la responsabilidad política es ineludible. Un presidente del Gobierno cuyo entorno familiar directo resulta condenado por valerse de la Administración para su lucro personal debería asumir la responsabilidad moral del cargo y dimitir de forma inmediata. En la España de Pedro Sánchez, la respuesta de Moncloa es el silencio, el atrincheramiento, con cierre de filas incluido, el victimismo institucional y el ataque furibundo a jueces y periodistas, acusándolos de cacería política y obviando que el nepotismo daña gravemente la salud democrática de nuestro país y que esta sentencia no solo inhabilita a un músico enchufado: inhabilita éticamente la permanencia de su hermano en el palacio de la Moncloa. Un país democrático no puede normalizar el nepotismo de Estado como forma de gobierno.
Félix Eugenio García Cortijo. Badajoz
El colesterol del PSOE
Al igual que en el cuerpo humano hay un colesterol bueno (HDL) y uno malo (LDL), y que cuando este último es muy alto hay, entre otros, riesgo de accidente cardiovascular o cerebrovascular, en los partidos políticos también hay una parte buena y una mala, y si esta última es muy alta también hay riesgo de accidente, aunque de otro tipo. Si nos centramos en el PSOE, la parte mala es hoy muy alta y tiene su reflejo en el Gobierno, circunstancia que ha agravado aún más la situación del PSOE. Es más, la cantidad de ‘colesterol malo’ va en aumento día a día. Los escándalos, la corrupción y las condenas judiciales no paran de salir.
Así, el riesgo de accidente del Gobierno y del propio PSOE, que ya es muy alto, va en aumento.
En un escenario como este, la caída del Gobierno y el retroceso del PSOE están cantados. El PSOE malo se resiste tanto en el Gobierno como en el propio partido, posiblemente porque ya sea demasiado tarde para cambiar, al contrario de lo que sucede en el cuerpo humano con el colesterol malo: un cambio de estilo de vida a tiempo puede disminuir el riesgo de accidente, salvo que haya muchos otros factores de riesgo, cosa que pasa, precisamente, en el Gobierno y en el propio PSOE.
Miguel Ángel Rubio Delgado. Madrid
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